El Orfanato, de Juan Antonio Bayona
| Cine en Universo Gay
0811200710:57 El Orfanato, de Juan Antonio Bayona Por Rosi Legido
Una antigua mansión con historia y pasado oscuro y niños, muchos niños. Dos componentes básicos para que el miedo esté servido; más aún si a los niños de carne y hueso se suman amiguitos imaginarios, capaces de demostrar que son más fuertes que cien adultos. Hablamos de la película de la que todos hablan, El Orfanato.
Belén Rueda, a lo Wendy en Peter Pan, encuentra en el personaje Laura una de sus mejores interpretaciones que demuestra que las actrices de televisión pueden merecerse un Goya.
Laura regresa con su marido y su hijo al orfanato en el que se crió, con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. Simón, su hijo, despierta ternura como inquietud. Sin otros niños con los que jugar en mitad de las montañas del norte de España, inventa juegos fantásticos que desconciertan a su madre y a todos los espectadores.
Sergio G. Sánchez y Juan Antonio Bayona, guionista y director, son primerizos en la que es la película que España envía a los Oscar. Quien le iba a decir al primero que aquellos amigos que imaginaba y hacían inquietar a su madre cuando era un niño, le servirían como inspiración en El Orfanato.
Puede que el principio del filme se haga lento pero elegante. Asienta las bases de lo que creíamos que sería una historia para demostrarnos que las cosas no son siempre cómo creemos, llevarnos a otra película diferente y devolvernos de nuevo a la misma. Y al final nos regala una sorpresa propia de las películas que dan qué hablar y para bien.
En esto del terror es fácil repetirse. Como en todo filme de fantasmas hay parapsicólogos que nos recuerdan a Polstergueis; pero sobre todo, las comparaciones inevitables son con Los Otros, de Alejandro Amenábar. Una Belén Rueda rubia, atractiva y elegante como la también Nicole Kidman que destacan en similares primeros planos; niños capaces de hacernos sonreir como de erizarnos el bello y una inmensa casa en la montaña sin vecinos y muy seguramente sin cobertura, aunque en esto de los filmes de miedo nunca funcionan los teléfonos cuando se necesitan.
No hay mayor desazón y dolor, que la separación y no tener cerca a un ser querido, y tampoco mayor miedo. Aquí sobran los monstruos, los psicópatas y los recién graduados que desaparecen misteriosamente uno a uno en una acampada; sólo nos basta el miedo que todos tenemos. Los miedos de la infancia, la enfermedad, la marginación, la fealdad, los miedos de ser madre, de no serlo, el miedo al miedo.
Filme muy comercial para los que creen que el cine español no puede ser universal; aunque gran éxito se debe a la campaña de márketing y al renombre de Guillermo del Toro como productor. Cabe destacar la espectacular fotografía, las colaboraciones especiales como Geraldine Chaplin o la inquietante música, la de Fernando Velázquez. No es perfecta pero emociona y mantiene al espectador atento en todo momento a lo que cuenta la historia, para muchos, la película española del año. Después de verla, ¿quién se atreve a jugar al escondite inglés?
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Una de las películas más emocionantes que he visto. A lo largo de la proyección tuve sentimientos de lo más variopintos: desde el miedo a la risa, pasando por el llanto. Absolutamente sobrecogedora. Y la actuación de Belén Rueda, impecable.
Por saul.penya
07/11/2007 22:52
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